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Los que disfrutan del silencio

Sin palabras
LOS QUE DISFRUTAN DEL SILENCIO
Conciertos para oír la respiración, el corazón, el aire…

La Nación (Argentina) 19.09.07
Por Patu Antunes

BARCELONA (Especial).- Shhh… Shhh… Poco a poco, un largo silencio se va instalando y el ruido queda cada vez más lejos, lejos, hasta que desaparece. La luna llena se vuelve asombrosa cuando ilumina paredes y calles de un pueblo medieval en la frontera entre España y Francia: aparecen sombras inéditas para los vecinos y asistentes al espectáculo. Puede ser que el aire tenga otro peso, que incluso uno oiga su respiración. Alguien muy concentrado seguramente se sorprenderá con los latidos de su corazón, con su capacidad de concentrarse en algo tan sencillo y raro a la vez. A los diez minutos, una voz, mezcla entre triunfo y alivio, informa: "Señoras y señores, éste ha sido el Concierto para apagar número 22 . Muchas gracias". Sí, sí… Se trató de un concierto… de silencio.

Aplausos y comentarios entusiasmados se desatan en la mínima plaza de Maçanet de Cabrenys, un pueblo de 700 habitantes a media hora de Figueres, la pequeña ciudad famosa por su Museo Dalí. Enclavado en montañas, el pueblo atrae a aventureros y aficionados al turismo rural. Pero todos los veranos, desde hace una década, otra gente sube para participar del Maçart, un festival de arte contemporáneo. Fue allí, a fines de agosto, donde se presentó Tres, el del concierto silencioso.

Autodenominado "activista del silencio", Tres es músico, performer y artista visual de múltiples expresiones. Lleva más de 20 años obsesionado por el silencio como expresión artística, y desarrolla proyectos difíciles de categorizar, pero muy fáciles de reconocer.

De su cabeza salieron conciertos silenciosos (músicos con instrumentos tocan piezas concretas sin que se oiga una sola nota), cócteles silenciosos (un petit comité con comensales callados), performances (como Tubas en el lago , una mezcla de esos instrumentos, mudos, naturalmente, con una sirena peligrosamente silenciosa), y los ya 22 Conciertos para apagar . Aunque Tres generalmente apaga salas, o algún edificio como máximo, en Maçanet tomó el desafío de apagar un pueblo entero, incluidas áreas privadas; borrachitos de un bar; niños, y una cabra rebelde.

Abandonarse a sí mismo

"Siempre confío en que el apagón va a funcionar", dice Tres, con mirada confiada. Aparte de este tipo de acciones, produce también discos y obras llenas de vacío . Por ejemplo, fotos de iconos pétreos de la intelectualidad contemporánea, hábiles por desnudar el silencio, como Susan Sontag o Franz Kafka, ganan un baño de acrílico con impresión sobre papel debidamente agujereado. Vacíos milimétricos para museos y galerías. Para conocer su obra y pensamiento al detalle, www.elsilencio.com .

También la identidad de Tres está abarrotada de silencio. El muchacho se niega a posar con la cara descubierta o revelar su nombre de nacimiento. Ni su novia conoce ese detalle "trivial", explica.

Su trabajo de extraer "capas de silencio", de hacer percibir ese otro estado mental y sensorial (que no es el paraíso, sino la realidad quieta y silenciosa) suele provocar torbellinos de emociones y cantidad de pensamientos de todo tipo. "Me interesa el silencio en tanto hechos y acciones. Las palabras dejan de interesarme enseguidísima ", cuenta.

Para sumergirse en el mundo de Tres basta con abandonarse. O estar dispuesto a escuchar la música más allá del ruido, por ponerlo de una manera romántica. Lo que importa es lo que sigue: encantamiento y, no pocas veces, exasperación. ¿Acaso no era eso uno de los grandes propósitos del arte?

La primera vez que se encerró en una cámara anecoica (una sala capaz de impedir la reflexión del sonido), Tres oyó los zumbidos de sus oídos, que hacía muchos años habían sido forzados a una carga excesiva de ruido. Ese zumbido no le impidió escuchar el silencio. Eso fue en 1997, y el muchacho ya llevaba tiempo persiguiendo el silencio y sus posibilidades en el arte.

En 2002, Tres hizo un memorable concierto silencioso en pleno casco antiguo barcelonés, con la Banda Municipal y un programa de tres piezas, una de su autoría, la Marsellesa y Marche pour la céremonie des Turcs . Entonces siguió un disco ¡silencioso! Dodecamut , registro estimulante para la imaginación, en el que se oía la respiración de los músicos.

Sólo este verano europeo, Tres estuvo, además del festival de Maçanet, en otro en el castillo de Kendal, Inglaterra; abrió una exposición en París; el sábado llevará sus tubas y sirena al Parque del Retiro, de Madrid, y el lunes se presentará en Barcelona con otro concierto silencioso, Kakua y Kántor , con coro también silencioso y la idea del sonido del mar de la ciudad.
"Sobre el silencio, no puedo decir nada. Prefiero guardar silencio. No hay respuesta", dice Tres. Y se queda callado.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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