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Entrevista El Duende de Madrid

Por Mónica Caballero. Diciembre 2007

1.- Me gustaría conocer el origen, el principio de tu admiración, fascinación por el silencio; como comenzaste a investigar, trabajar y desarrollar ideas y proyectos en torno al silencio; De dónde viene tu interés por el silencio.

La lectura de las lecciones que Kandinsky dio en la Bauhaus, especialmente las referentes al punto, la línea y los elementos básicos, me llevaron en 1984 a construir estructuras verticales vacías, hechas de alambre y piel y formadas exclusivamente por cubos, conos y círculos. Se lamaron "Hipercubis". En ellos volqué todo mi interés por la simplicidad, el vacío, lo inmaterial, lo invisible y la nada, y descubrí una nueva forma de percepción del espacio. Un espacio que en virtud de la sencillez de las líneas que lo delimitaban se había tornado perfectamente visible a mis ojos, parecía tangible y se podía cortar. Esta suerte de percepción delirante del espacio que habitaba entre las aristas de los “Hipercubis” me llevó a establecer un sencillo paralelismo entre ausencia de materia y ausencia de sonido, y de esta forma se abrió camino el silencio.
Dado que uno de mis principales intereses había sido desde siempre la música, puse en marcha un proyecto para dar salida a la experimentación con el silencio o la pausa musical. Al público asistente a los conciertos se le pidió que colaborara con su silencio y se le comunicó la naturaleza obsesiva de nuestro interés por las pausas, por los agujeros que poblaban las sencillas estructuras rítmicas que creábamos.
Poco tiempo después, un artículo de prensa llamó poderosamente mi atención. El artículo describía el desastre del Valle de Armero, Colombia, en el que pueblos enteros desaparecieron sumergidos en el lodo provocado por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Con el título, “Silencio total durante una hora para oír las demandas de auxilio de los enterrados”, el artículo describía la paralización de todos los trabajos de rescate y el cese del tránsito aéreo y por carretera en toda el área afectada con el fin de permitir a los socorristas escuchar los quejidos o demandas de auxilio de posibles sobrevivientes. Algo más tarde, un nuevo artículo de inquietante título llegó a mis manos: “El silencio: ¿lenguaje imposible o el nombre del miedo?”. Según el autor, el tema del silencio, habría preocupado abundantemente a los distintos sectores de la cultura contemporánea y plantearía “un incómodo desafío a la racionalidad”. El texto hacía referencia a Cage, Rimbaud, Duchamp, Huxley, Wittgenstein, Illich, Sontag y Steiner como exponentes de algunos de los diferentes acercamientos posibles al tema, y concluía que en un siglo caracterizado por el ruido de todo tipo, el silencio solo podría presentarse como una “utopía debil” (Juan C. Insúa, La Vanguardia, 28 de abril de 1987,).
El artículo acabó de persuadirme a guardar todo lo que encontrase sobre el silencio, con el fin de intentar reunir en un libro interminable, todo aquello que sobre este fenómeno se hubiera dicho y escrito. “El libro del silencio” contendría la suma de todos los matices posibles dados a la palabra silencio en sus diferentes contextos, conformando así la única definición posible y exhaustiva de esa palabra. La práctica de esta actividad de recolección de reseñas periodísticas y citas literarias continúa hoy en día y ha sido siempre el hilo conductor de mi trabajo.
Durante los diez años siguientes viví un lentísimo pero continuado acercamiento al mundo del silencio sin por ello ser capaz de asumir o superar la contradicción que entraña hablar de este concepto. En 1998, sin embargo, comprendí la necesidad de trascender esta paralizante situación y decidí actuar con la intención de que el silencio se oyera alto y fuerte, desarrollando desde entonces una actividad pública cuyo sentido quiere ser el de crear espacios para el silencio, dotarlo de presencia, e investigar sus poderes comunicativos.

2.- ¿Obras llenas de silencio es lo mismo que decir obras llenas de vacío?

Ambos fenómenos fueron equiparados ya por los antiguos maestros chinos, los cuales decían que en el vacío no cabe ninguna valoración ya que eso sería negar su propio nombre. El problema del silencio fue brillantemente abordado por Georges Bataille de forma muy similar cuando se refirió al silencio como el término que supone la abolición del ruido que produce la palabra. Dijo que es la palabra más poética y más perversa que existe, que ella misma es la prueba de su muerte.
En términos físicos, tanto el espacio como el silencio necesitan ser enmarcados de alguna forma para poder ser percibidos. En el contexto del arte, sin embargo, si bien el espacio debe ser enmarcado, el silencio, la percepción visual del mismo, puede tomar forma en las más variadas metáforas y encarnarse en diferentes materiales. La suma de silencios dentro de una misma pieza amplifica la propia resonancia poética de la obra. Aquí, paradójicamente, no funciona la fórmula minimalista “menos es más”, sino que muy al contrario los silencios espesos de muchos silencios son los más potentes. Esto es algo que tengo muy presente también en las acciones.

3.- En muchas de tus performances, obras, etc como por ejemplo, los conciertos para apagar, has de tener mucha confianza en que los asistentes van a participar. No? ¿Es la interactividad un factor clave?

Como en todas y cada una de las acciones silenciosas que he realizado, en las que el silencio no sólo es el material utilizado, sino que es también el objetivo, los “Conciertos para Apagar” involucran al espectador de una forma activa al reclamar de él la entrega sin condiciones de su propio e intransferible silencio con el fin de reunirlo con el de las demás personas presentes y así crear uno nuevo de muy superior calibre.
Uno de los comentarios más interesantes que he recibido tras un Concierto para Apagar fue el de una persona que me dijo que había tenido la sensación de que había sido ella la que había hecho el concierto. El público que atiende a mis propuestas es generalmente de lo más respetuoso, pero dado que el silencio como material es de lo más frágil, la tensión que a veces se crea resulta muy interesante. Sí, la interactividad del público, su silencio es un factor clave. El que estén debidamente informados también lo es.

4.- El Silencio está presente en cada una de tus obras ¿Hay algún otro elemento constante?

El tiempo. La duración está generalmente en el corazón de la mayoría de las acciones. Aunque no siempre hay una duración preestablecida, sí es un factor con el que cuento. Me gusta la puntualidad, ajustarme a los dictados “dictatoriales” del tiempo.
El sonido es también un elemento constante puesto que lo que llamamos silencio nunca es completa ausencia de sonidos. Una de las muchas maneras de entender el silencio es concebirlo como una sonoridad que contendría, como se ha dicho, “una vigorosa exaltación del silencio, la de aquellos universos sonoros que pueblan su espesura”. Esa sonoridad debe rayar en el silencio, en la nada. Ese es el desafío y también el objetivo que persigo en la mayoría de las acciones. A menudo tiende a darse valor absoluto al silencio; se dice que no existe porque siempre hay algo que oír, pero en mi opinión, donde se dice “el silencio no existe”, debería decirse “el silencio absoluto no existe”, y aún así eso es discutible, ya que sin duda existe para los sordos profundos o sordos de nacimiento, y, desde luego, también en el espacio exterior.

5.- Generalmente se relaciona el silencio con la vida interior, espiritual, del ser humano, del mismo modo, que el ruido se relaciona con su vida exterior. En este sentido, ¿Tu concepto de silencio y tus acciones con el silencio donde se sitúan?

Mi concepto de silencio no es en absoluto monolítico. Existen tantísimas formas de silencio, su espectro de sentidos es tan amplio que me resulta imposible no entenderlo y practicarlo de una forma abierta. Me interesan todos los silencios, ya sean positivos o negativos, la paradoja irresoluble que encierran, su polisemia, la libertad que supone como práctica artística. Me llama la atención el hecho comprobable de que las asociaciones determinadas tradicionalmente y el comportamiento cultural otorguen al silencio connotaciones tan limitadas. En mi trabajo intento aportar un punto de vista diferente, practicarlo de manera que pueda revelarse como algo nuevo y quizá que te obligue a pensar. Intento arrojar una luz positiva sobre el silencio, persigo el cambio de paradigma. A la práctica, en las acciones, la experiencia personal es siempre subjetiva, pero creo que está ligada tanto al exterior como al interior en un trayecto de vasos comunicantes.

6.- En algunas de tus obras aparecen personajes como Satie, Callas, Cage, etc, ¿Son homenajes? ¿Son maestros para ti? ¿referentes?

Las tres cosas. La historia cultural del silencio está repleta de nombres que han aportado pensamientos interesantísimos sobre este concepto camaleónico. Cada uno de ellos tiene su propia visión, en ocasiones puede ser solo un matiz, pero en conjunto se vislumbra la gran amplitud de sentidos que tiene el concepto y su relevancia en cada uno de los diferentes contextos en que se trata. Si escuchamos a toda esa gente que ha pensado sobre el silencio a través de la historia y muy especialmente durante el siglo XX convendremos en que el silencio es importante, que “subyace a todas las dimensiones de la existencia del sujeto” -como ha dicho Ignacio Echevarría- “sensorial, ética, estética, social”. Recurrir a la imagen y a la obra de estos pensadores y artistas me permite además ejercer una cierta vocación divulgativa que creo que es útil y que apoya muy efectivamente mi propio trabajo.

7.- ¿Cómo sientan los aplausos que celebran tus conciertos, performances, etc de silencio?

Me gustan. En una ocasión, en el Concierto para Apagar # 9 que tuvo lugar en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona durante el festival Zeppelín 01, la gente había alcanzado un estado tal que al anunciar en la más completa oscuridad el final del concierto, nadie se movió y no hubo aplausos. Aquello fue una de las experiencias más fantásticas que he tenido. El público siempre aplaude. Los aplausos marcan realmente el final y son importantes. Es una aportación del público que se suma a su propia participación activa con el silencio. En aquella ocasión en el Zeppelín, yo esperaba los aplausos tras el anuncio del final pero lo que el público me devolvió fue un silencio mucho más poderoso que el inmediatamente anterior. Comprendí que querían más tiempo de silencio. Habían unas trescientas personas y nadie se movió. Pasados unos 60 segundos dije muy bajo porque todo se oía perfectamente en medio de aquel silencio: “Repito, han escuchado ustedes el Concierto para Apagar # 9”. El público reaccionó entonces con tímidas risas y aquello se llenó de aplausos.

8.- ¿Para que exista el silencio, previamente ha de haber ruido o sonido? O dicho de otra manera qué es antes el ruido / sonido o el silencio.

En el contexto acústico se hace difícil poder percibir el silencio si no va acompañado y enmarcado por su complementario y opuesto el sonido. Pitágoras decía que el silencio no era sino una música que el oído humano no percibe porque es continua, es decir que carece de intervalos. Para mí, el silencio subyace a todos los sonidos y eso queda demostrado cada vez que llevo a cabo un Concierto para Apagar. Las capas de ruido provenientes de las máquinas en funcionamiento van desapareciendo gradualmente. Esta disección sonora progresiva permite al público percibir por separado todos los componentes mecánicos y de luz que coexisten en un espacio, descubriendo paulatinamente según avanza el proceso, paisajes sonoros cada vez más nítidos y definidos, más ricos en silencio.

9.- ¿Qué te llevó a crear Silence Science? ¿Qué artistas forman parte de su catálogo? ¿Cuál es su filosofía?

El proyecto está totalmente parado. Solo salieron dos referencias al mercado en 1999. El sello quería llamar la atención sobre el silencio en la música y convertirse en una plataforma para la experimentación con la ausencia de sonidos, ya sea musical o conceptual. Las posibilidades son enormes si se piensa que no hay límite de estilos ya que el silencio es común a todas las músicas. Además, no hace falta ser músico para hacer silencios, por lo que cualquier ciudadano de a pie además de Noam Chomsky, Dennis Hopper o Paul Auster, podrían estar en una compilación. Manejaba eslogans muy explícitos. En uno de los CD´s se puede leer: “Los almacenes de discos están llenos de sonidos enganchados unos a otros. Exceso de información, demasiada música y nada nuevo. ¿Por qué no un poco de silencio? Entre poner un CD que suena todo el rato y no poner nada, hay una tercera alternativa, esta es: un CD que suena de vez en cuando. Asi pues, bienvenido el silencio, el sonido más fuerte que existe. No es ambient, No es nada. Es simplemente silencio. Por fin a la venta.”

10.- ¿Cuál es la música que más te interesa personalmente?

Me interesan más los conceptos detrás de la música que la propia música. Me gusta mucho escuchar atentamente en el silencio. James Joyce escribio en Ulises: “Es en el silencio cuando notas que oyes”. Es verdad y resulta maravilloso.

11.- Realizaste dos ediciones del festival Muted, ¿Por qué no ha continuado? ¿Prevés una nueva edición?

MUTED era el resultado de la superposición de silencios verbales, musicales, visuales y conceptuales y pretendía transformar el espacio donde tenía lugar en un ámbito culturalmente disidente, abiertamente opuesto a lugares comunes como la palabra, la música amplificada o el bombardeo de imágenes. Planteado originalmente como una instalación multidisciplinar centrada en el silencio, acabó convirtiéndose en un mini festival con el subtítulo “Una factoría de silencios”. La tercera edición se frustró de una manera inexplicable y ya no retomé el proyecto porque las condiciones económicas eran demasiado precarias y exigían un esfuerzo personal y una entrega de tiempo excesiva. Además no me quiero dedicar a la gestión.

12.- El Silencio tiene el poder / la capacidad de provocar….

Los silencios, en sus aspectos positivos y negativos pueden significar lo más deseable y también lo más execrable. Para algunas personas el silencio puede resultar insoportable. En el proceso comunicativo resulta a menudo ambiguo y eso puede ocasionar malos entendidos. Hay una cita de Ciorán: “El silencio abrupto en medio de la conversación nos lleva de repente a lo esencial; nos desvela el precio que tenemos que pagar por la invención de la palabra”.

13.- Entiendes el silencio en el/ como arte….

… como un territorio escasamente explorado sobre el que no hay casi nada escrito y que por tanto otorga una enorme libertad. Oro.

14.- Entiendes el silencio fuera del arte….

Como un hecho físico y también espiritual. Como una opción lógica en un mundo poblado por palabras y en el que el ruido, ya sea físico o de la información, lo llena todo.

15.- ¿Es el silencio inalcanzable?

Es perfectamente alcanzable. Solo tienes que morirte. Entonces todo calla, incluso los deseos.

16.- ¿Lo más cerca al silencio que has estado?

En el desierto. He visitado en numerosas ocasiones la cámara anecóica. He realizado también algunos retiros en el campo, ayunos de palabras durante los que no hablaba ni a los perros lo cual resulta insospechadamente complicado.

17.- ¿Qué presencia crees que tiene el silencio en la sociedad?

Solo hay que observar la presencia de la palabra silencio en la prensa para darse cuenta del variadísimo uso que se le da al término en el lenguaje. En el aspecto comunicativo, está claro que hay sociedades como la escandinava o la japonesa que son mucho más silenciosas, comparativamente hablando, a las mediterráneas por ejemplo. En el terreno medioambiental existe mayor conciencia de la contaminación acústica y empieza a reconocerse el silencio como un derecho y como una necesidad. Hace algunos años ha empezado a hablarse mucho del silencio y no solamente en referencia al problema del ruido. Los ayuntamientos incluyen campañas de silencio en sus programas, la publicidad lo explota en sus mejores campañas. Soy consciente de esto y ello me obliga a desplazarme, a buscar formas todavía más discretas de moverme y de plantear mi trabajo. El rigor es esencial.

18.- Llamarte TRES tiene alguna relación con el Silencio?

¿Que es muy corto?

19.- Próximos proyectos…

He sido invitado por el Instituto Cervantes de Pekín a realizar un Cóctel Silencioso que será el décimo, en las jornadas llamadas “Literatura con Ñ. Paisajes literarios del siglo XXI En España” que se celebran en esa ciudad a mediados de diciembre.
El Concierto para Apagar # 24 tendrá lugar en CaixaForum, en Barcelona, el 12 de abril, y presentaré también un vídeo rodado con mi amigo Josep M. Jordana en 2005. Se titula ” Los Silencios de Venecia”.
Expondré en la Galería Charpa de Valencia en febrero y estoy desarrollando un proyecto de comisariado para el Espai 13 de la Fundación Miró.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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